La Isla Skye es la más grande de las Islas Híbridas Interiores de Escocia. Se puede decir que es uno de los lugares más asombrosos de las Tierras Altas Escocesas. Ofrece al visitante impresionantes lugares naturales, uno de ellos es el Valle de las Hadas, Fairy Glen. Su atmósfera mística y sus paisajes legendarios le han valido el nombre de «Isla de las Hadas». Escenarios de fantasía, donde la naturaleza y la magia se entrelazan en perfecta armonía. Este isla de cuento la visitaremos en nuestro próximo viaje a Escocia, en agosto de 2026.
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La Isla Skye, en Escocia, ofrece a cada paso rincones naturales asombros, los más sobrecogedores de toda Europa
Visitar Escocia es maravillarnos a cada paso. Su cultura, historia y naturaleza son únicas en el mundo. Uno de los lugares imprescindibles que debemos visitar es la Isla Skye. Pertenece a las Islas Híbridas Interiores, al noroeste de Escocia. Los que la visitan dicen que es lo mejor de las Tierras Altas.
Si queremos tener la mejor panorámica de la isla debemos visitar The Old Man of Storr. Este maravilloso lugar está rodeado de leyendas de hadas y extraños seres mitológicos. Aquí se respira paz y serenidad. Para llegar al mirador se puede hacer un pequeña ruta circular de apenas 5 kilómetros. En recorrido se pueden admirar la formación rocosa de Needle Rock o The Sanctuary.
Para admirar un bonito y mágico enclave natural debemos visitar The Quiraing. Es un conjunto de extrañas formaciones rocosas, maravillosos valles, verdes montañas y lagos que parecen espejos. Para conocer cada uno de sus mágicos rincones se puede hacer una ruta de unos 7 kilómetros de distancia, con nivel de dificultad medio.
Pero sin duda, la guinda de nuestra visita a la isla es el Valle de las Hadas, Fairy Glen. Aquí la magia se hace realidad. El entorno natural es pura fantasía. Las innumerables colinas cubiertas de hierba de un color verde intenso nos dejará maravillados.
El Castle Ewen, castillo de las hadas, es la formación más característica. Se puede llegar a la cima. Al lado de esta formación encontremos las espirales de piedra, según la leyenda debemos pedir un deseo cuando nos encontremos en el centro, las hadas nos lo concederán.
Hay muchos lugares más, como Neis Point Lighthoyse, uno de los lugares más fotografiados de la isla, con sus maravillosos acantilados; las Fairy Pools o piscinas de las hadas, con sus riachuelos, pequeñas cascadas y piscinas de aguas cristalinas; o la cascada Mealt Waterfall en los acantilados de más de 60 metros de altura de Kilt Rock. Sin duda un lugar natural mágico.
El Luzern-Interlaken Express es uno de los trenes panorámicos más icónicos de Suiza, y por buenas razones. Este trayecto conecta dos de las ciudades más pintorescas del país, Lucerna e Interlaken, a través de un recorrido de aproximadamente dos horas lleno de paisajes impresionantes. Desde el momento en que el tren comienza su viaje, los pasajeros quedan cautivados por las vistas de lagos cristalinos, verdes prados alpinos y majestuosas montañas cubiertas de nieve. En el próximo viaje que haremos a Suiza julio de 2026, te invitamos a descubrir esta y otras muchas maravillas que esconde el país helvético.
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El Luzern-Interlaken Express forma parte de la red GoldenPass Line y atraviesa una región que parece sacada de un cuento de hadas. El tren parte de Lucerna, una ciudad situada a orillas del lago del mismo nombre, y se dirige hacia Interlaken, enclavada entre los lagos Thun y Brienz, ofreciendo una experiencia única para los amantes de la naturaleza.
A lo largo del camino, los viajeros pueden disfrutar de vistas espectaculares gracias a los grandes ventanales panorámicos del tren, diseñados para maximizar la experiencia visual. Entre los puntos más destacados del trayecto se encuentran el lago de Sarnen y el lago de Lungern, dos cuerpos de agua de un azul profundo rodeados de montañas que reflejan la serenidad del paisaje suizo. El tren también atraviesa el paso de Brünig, una zona montañosa que ofrece vistas impresionantes de valles escarpados y bosques densos.
El ritmo pausado del viaje permite absorber cada detalle de estos paisajes idílicos. Desde las cascadas que emergen de las montañas hasta los pueblos tradicionales con casas de madera y tejados empinados, cada kilómetro del recorrido es una postal en movimiento.
El viaje comienza en Lucerna, una ciudad conocida por su combinación de historia, cultura y belleza natural. Uno de los principales atractivos es el Puente de la Capilla (Kapellbrücke), un puente cubierto del siglo XIV adornado con pinturas históricas que atraviesa el río Reuss. Cerca de allí, se encuentra el Monumento al León, una conmovedora escultura que rinde homenaje a los guardias suizos caídos durante la Revolución Francesa.
Los visitantes también pueden disfrutar de un paseo por el casco antiguo de Lucerna, con sus calles adoquinadas, edificios pintados con frescos y una atmósfera medieval que invita a perderse. Además, el Museo Suizo del Transporte y el Monte Pilatus, accesible a través de un teleférico o un tren cremallera, son paradas obligatorias para quienes buscan explorar más allá de la ciudad.
El trayecto termina en Interlaken, una ciudad que hace honor a su nombre al estar situada entre dos lagos. Interlaken es conocida como la puerta de entrada a los Alpes suizos y es el punto de partida ideal para explorar las montañas Eiger, Mönch y Jungfrau.
Desde aquí, los visitantes pueden tomar un tren al Jungfraujoch, conocido como el “Techo de Europa”, o disfrutar de actividades como senderismo, parapente y paseos en barco por los lagos. La ciudad también cuenta con jardines y parques ideales para relajarse, además de tiendas y restaurantes que ofrecen especialidades locales como el rösti y la fondue.
El Luzern-Interlaken Express no es solo un medio de transporte, sino una experiencia inolvidable que celebra la belleza de Suiza. Desde los paisajes serenos hasta las ciudades vibrantes, este tren panorámico ofrece una ventana al corazón del país, haciendo que cada momento del viaje sea tan memorable como el destino mismo. Un trayecto que combina la magia de los Alpes con la tranquilidad de los lagos es, sin duda, una aventura que vale la pena vivir.
En el corazón de la Selva Negra, rodeado de colinas cubiertas de viñedos y bosques frondosos, se encuentra Gengenbach, un pueblo alemán que parece sacado de un cuento. Conocido por su casco antiguo medieval perfectamente conservado y su atmósfera romántica, ha cautivado durante siglos a viajeros, artistas y cineastas. No es casualidad que este lugar fuera una de las inspiraciones visuales para la película “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, dirigida por Tim Burton en 2005, donde la plaza principal y sus fachadas de entramado sirvieron de modelo para escenarios llenos de fantasía. Este y otros maravillosos pueblos mágicos los visitaremos en nuestro viaje de Semana Santa 2026 «Tesoros de Selva Negra».
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Gengenbach no solo es un pueblo histórico, sino también un escenario de ensueño que combina la magia de la arquitectura medieval con la belleza natural de la Selva Negra
El corazón de Gengenbach es su casco histórico, un entramado de calles adoquinadas, casas de entramado de madera y plazas que respiran siglos de historia. La Plaza del Mercado (Marktplatz), con sus coloridas fachadas y balcones floridos, es el centro neurálgico del pueblo. Allí se alza el Ayuntamiento, un elegante edificio barroco del siglo XVIII que en época navideña se convierte en el calendario de Adviento más grande del mundo, ya que sus 24 ventanas se iluminan y decoran, atrayendo a miles de visitantes.
Gengenbach fue un importante asentamiento monástico, y de aquel legado aún se conservan joyas arquitectónicas como la antigua abadía benedictina, fundada en el siglo VIII, y su iglesia de San Martín. El Museo de la Abadía ofrece una interesante visión de la vida monástica y de la evolución histórica de la región. Además, el Museo del Fasnacht, ubicado en el convento de las dominicas, muestra la tradición carnavalesca de la zona, una de las más vivas y coloridas de toda Alemania.
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El pueblo también cuenta con imponentes torres medievales y restos de murallas que recuerdan su pasado defensivo. Entre ellas destaca la Torre Kinzig, que durante siglos fue la puerta principal de entrada a la ciudad y hoy ofrece una panorámica preciosa de los tejados y el entorno natural.
Más allá de su patrimonio histórico, Gengenbach es un destino perfecto para los amantes de la naturaleza. Su ubicación en la Selva Negra lo convierte en punto de partida ideal para rutas de senderismo y excursiones en bicicleta entre viñedos, colinas y bosques. Los paisajes, que cambian con cada estación, hacen del pueblo un lugar de visita obligada tanto en verano como en invierno.
En lo gastronómico, Gengenbach es fiel a la tradición de Baden. Sus tabernas y restaurantes ofrecen platos típicos como la Flammkuchen(una especie de pizza fina con cebolla, nata y bacon), embutidos ahumados y, por supuesto, la célebre tarta Selva Negra. Todo ello acompañado de vinos locales de excelente calidad, especialmente los elaborados con la variedad de uva Riesling.
Gengenbach no solo es un pueblo histórico, sino también un escenario de ensueño que combina la magia de la arquitectura medieval con la belleza natural de la Selva Negra. Su vínculo con el cine lo ha proyectado al mundo entero, consolidándolo como uno de los destinos más encantadores y memorables de Alemania.
Aveiro, conocida como la «Venecia de Portugal», es una encantadora ciudad costera que combina belleza natural, rica historia y una vibrante cultura gastronómica. Situada en la región central del país, Aveiro es famosa por sus canales pintorescos, coloridos barcos moliceiros y una arquitectura que refleja su pasado industrial. En nuestro próximo viaje del mes de febrero de 2026 a Portugal te invitamos a descubrir esta u otras muchas maravillas que esconde el país luso.
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Aveiro es un destino que ofrece una mezcla perfecta entre naturaleza, cultura e historia. Desde sus encantadores canales hasta sus playas soleadas y su deliciosa gastronomía, esta ciudad tiene algo para todos los gustos. Ya sea que busques aventura al aire libre o desees sumergirte en la cultura local, Aveiro promete ser una experiencia inolvidable en nuestro viaje por Portugal.
Canales y Barcos Moliceiros
Uno de los mayores atractivos de Aveiro son sus canales, que serpentean a través de la ciudad y ofrecen un ambiente único. Los tradicionales barcos moliceiros, utilizados antiguamente para la recolección de algas en las lagunas cercanas, ahora navegan por los canales como parte de recorridos turísticos. Un paseo en uno de estos coloridos barcos es una experiencia inolvidable; podrás disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad mientras aprendes sobre su historia y cultura.
Playa da Costa Nova
A solo unos minutos en coche del centro de Aveiro se encuentra la hermosa Playa da Costa Nova. Famosa por sus casas de colores rayados, esta playa es el lugar perfecto para relajarse bajo el sol o disfrutar de actividades acuáticas. Con su extensa franja de arena dorada y aguas tranquilas, Costa Nova es ideal para familias y amantes del surf por igual. Además, puedes pasear por el malecón y disfrutar del aire fresco del océano Atlántico.
Centro Histórico
El centro histórico de Aveiro es un deleite para los sentidos. Pasear por sus calles adoquinadas te llevará a descubrir edificios con azulejos decorativos y fachadas art nouveau. No podemos perdernos la impresionante Catedral de Aveiro (Igreja de São Domingos) y el antiguo Mercado do Peixe, donde podremos sumergirnos en la vida local. La Plaza do Peixe es un lugar animado donde se puede observar a los lugareños mientras disfrutan del ambiente.
Gastronomía Local
La gastronomía en Aveiro es otro punto destacado que no debemos pasar por alto. La ciudad es famosa por sus deliciosos «ovos moles», un dulce tradicional hecho a base de yema de huevo y azúcar, envuelto en obleas finas. También debemos probar platos típicos como el arroz con marisco o las sardinas asadas, que reflejan la rica herencia pesquera de la región. Para acompañar tu comida debemos degustar un vino verde local o un vino blanco fresco.
La provincia de Granada, en el corazón de Andalucía, es una tierra de contrastes. Desde las cumbres nevadas de Sierra Nevada hasta las playas cálidas de la Costa Tropical, pasando por la histórica ciudad de la Alhambra, Granada ofrece un mosaico de paisajes, culturas y tradiciones. Pero más allá de sus monumentos y ciudades, Granada guarda un secreto aún más encantador: sus pueblos mágicos, enclavados en la sierra, donde la historia, la naturaleza y la leyenda se funden. Te invitamos a descubrir en nuestro viaje a Granada del mes de enero de 2026 los pueblos mágicos de Pampaneira, Soportújar y Lanjarón.
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Pampaneira: tradición en estado puro
Pampaneira es uno de los pueblos más representativos de la Alpujarra granadina. Situado en la ladera del Barranco de Poqueira, a más de 1.000 metros de altitud, este pequeño enclave conserva el encanto de la arquitectura bereber: calles estrechas, casas blancas con tejados planos y chimeneas coronadas por “sombrerillos” de piedra.
Uno de sus mayores atractivos es el propio trazado del pueblo, que parece suspendido en el tiempo. Al caminar por sus callejones empedrados, se descubren pequeñas fuentes, talleres de artesanía textil y rincones llenos de flores. La Iglesia de Santa Cruz, del siglo XVI, y la Plaza de la Libertad son dos puntos que invitan a detenerse y disfrutar del entorno.
El paisaje que rodea Pampaneira es espectacular: bosques de castaños, bancales de cultivo y vistas impresionantes al barranco. Desde aquí parten numerosas rutas de senderismo que conectan con los pueblos vecinos de Bubión y Capileira, así como con senderos que suben hacia Sierra Nevada.
Soportújar: el pueblo de las brujas
A pocos kilómetros de Pampaneira se encuentra Soportújar, un pueblo que ha hecho de la magia su seña de identidad. Conocido como el “pueblo de las brujas”, Soportújar ha recuperado viejas leyendas alpujarreñas para darles vida en forma de arte urbano, esculturas y rutas temáticas.
Pasear por sus calles es sumergirse en un mundo fantástico. Te recibirán calderos mágicos, escobas voladoras, dragones y cuevas encantadas. Uno de los rincones más visitados es la Cueva del Ojo de la Bruja, ideal para fotos inolvidables. También destaca el Mirador del Embrujo, con espectaculares vistas del valle y una figura de bruja al acecho.
Pero más allá del folclore, Soportújar mantiene intacta su belleza natural. Las vistas a Sierra Nevada, sus fuentes de agua fresca y la tranquilidad del entorno lo convierten en un lugar perfecto para desconectar. Además, cuenta con rutas como el Sendero de los Minadores o el acceso al mágico Cerro del Padre Eterno, lleno de misterio y naturaleza.
Lanjarón: la puerta de la Alpujarra
Conocido por sus aguas medicinales y su famoso balneario, Lanjarón es la puerta de entrada a la Alpujarra granadina. Situado a 600 metros de altitud y bañado por el río Lanjarón, este pueblo ofrece un equilibrio perfecto entre naturaleza, bienestar y tradición.
El Balneario de Lanjarón, fundado en el siglo XIX, es uno de los más emblemáticos de España. Sus aguas, ricas en minerales, son ideales para tratamientos de salud y belleza. Muy cerca, el Parque El Salado ofrece zonas verdes, fuentes y paseos a la sombra de árboles centenarios.
El Castillo de Lanjarón, de origen musulmán, domina el paisaje desde una colina y ofrece una de las mejores vistas del valle y del Parque Natural de Sierra Nevada. Las callejuelas del casco antiguo, adornadas con versos y cerámicas, son perfectas para perderse sin rumbo y descubrir la esencia del lugar.
Además, Lanjarón es famoso por su agua embotellada y por sus fiestas, especialmente la Noche de San Juan, cuando el pueblo se transforma en una explosión de agua, pólvora y alegría.
Portugal es un país que enamora a primera vista. Con su mezcla única de historia, paisajes naturales, tradiciones arraigadas y modernidad vibrante, ofrece al viajero una experiencia rica y profundamente auténtica. Aunque muchas miradas se centran en Lisboa o el Algarve, el norte de Portugal guarda auténticas joyas que merecen ser descubiertas. Desde las ciudades monumentales hasta las costas más coloridas, este recorrido por Braga, Guimarães, Oporto, Aveiro y Costa Nova revela la esencia más bella y cultural del país luso. Descúbrelas con nosotros en el maravilloso viajes que hemos organizado en el puente de Carnaval 2026.
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Braga: espiritualidad y elegancia barroca
Conocida como la “Roma portuguesa” por su abundancia de iglesias y monumentos religiosos, Braga es una de las ciudades más antiguas de Portugal. El corazón espiritual del norte, Braga impresiona por su arquitectura barroca, sus plazas animadas y su atmósfera serena.
Uno de sus emblemas es el Santuario de Bom Jesus do Monte, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con su espectacular escalinata zigzagueante entre jardines, fuentes y esculturas. En el centro histórico destacan la Catedral de Braga, una de las más antiguas del país, y el Jardim de Santa Bárbara, rodeado de palacios y flores.
Braga combina tradición y modernidad: sus cafés, comercios y universidades le dan un aire joven sin renunciar a su alma religiosa.
Guimarães: la cuna de Portugal
Guimarães es considerada el lugar de nacimiento de Portugal. Fue la primera capital del país y en sus calles se respira historia. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, es un ejemplo magnífico de arquitectura medieval cuidadosamente conservada.
El Castillo de Guimarães, del siglo X, y el cercano Palacio de los Duques de Braganza son dos visitas imprescindibles. Sus murallas, plazas empedradas y casas con balcones floridos ofrecen un paseo inolvidable por el pasado. La Praça de Santiago y la Igreja de Nossa Senhora da Oliveira forman un conjunto lleno de encanto.
Además, Guimarães se enorgullece de su papel como centro cultural, con museos, festivales de arte y una escena creativa en constante crecimiento.
Oporto: alma atlántica
Oporto, la segunda ciudad más grande de Portugal, combina majestuosidad y melancolía con una energía moderna y contagiosa. Situada a orillas del río Duero, su casco antiguo, la Ribeira, es un laberinto de callejuelas adoquinadas, casas de colores y balcones con ropa tendida.
Entre los lugares de interés destacan la Torre de los Clérigos, la Estación de São Bento con sus azulejos históricos, y la Librería Lello, una de las más bellas del mundo. No se puede dejar Oporto sin cruzar el Puente de Don Luis I hacia Vila Nova de Gaia para visitar las famosas bodegas de vino de Oporto y degustar esta bebida emblemática.
Oporto seduce con su belleza nostálgica, su gastronomía —como las francesinhas o el bacalao— y su espíritu acogedor.
Aveiro: la Venecia portuguesa
Aveiro, con sus canales y góndolas llamadas “moliceiros”, es una ciudad pintoresca y luminosa. A menudo comparada con Venecia, destaca por su arquitectura modernista, su ambiente relajado y su cercanía con la costa.
El Museo de Aveiro, el Mercado do Peixe y los paseos en barco por los canales permiten descubrir la ciudad desde múltiples ángulos. Su dulce más famoso, los ovos moles, a base de yema de huevo y azúcar, es una delicia típica que no hay que perderse.
Aveiro también ofrece playas cercanas, como Barra y São Jacinto, ideales para disfrutar del Atlántico.
Costa Nova: color y frescura junto al mar
A pocos kilómetros de Aveiro se encuentra Costa Nova, un encantador pueblo costero famoso por sus casitas rayadas de colores, antiguamente utilizadas por los pescadores. Hoy, estas fachadas fotogénicas son el emblema de esta franja de litoral portugués.
Costa Nova es ideal para quienes buscan tranquilidad, mar y belleza visual. Sus largas playas de arena blanca, perfectas para el surf o simplemente pasear, se combinan con el ambiente relajado de cafés, marisquerías y mercados de pescado fresco.