Pocas regiones del mundo despiertan tanta admiración entre los amantes del vino como La Rioja. Sus suaves colinas cubiertas de viñedos, sus pueblos cargados de historia y sus bodegas centenarias han convertido este rincón del norte de España en uno de los destinos enoturísticos más prestigiosos de Europa. Localidades como Haro, Briones y Laguardia representan la esencia de una tierra donde el vino no es solo una bebida, sino una auténtica forma de vida transmitida de generación en generación.
A continuación, te mostramos la belleza de La Rioja, que podremos descubrir y disfrutar en el viaje que haremos en el Puente de Carnaval «Ruta del Vino, La Rioja» en el mes de febrero de 2027. Si deseas información sobre este viaje puedes llamarnos al teléfono 922 240 951 o escribirnos por WhatsApp al 655 937 174.
Recorrer Haro, Briones y Laguardia, en La Rioja, es descubrir siglos de historia, admirar paisajes de viñedos infinitos y conocer bodegas donde la pasión por el vino continúa viva
El corazón de esta tradición late con fuerza en Haro, considerada la capital del vino de Rioja. Fue durante la segunda mitad del siglo XIX cuando la llegada del ferrocarril impulsó el crecimiento de la ciudad como centro exportador. Esto favoreció el nacimiento de algunas de las bodegas más importantes de España. Aquel florecimiento coincidió con la crisis de la filoxera en Francia, circunstancia que permitió a los vinos riojanos conquistar nuevos mercados internacionales y consolidar una reputación que continúa creciendo en la actualidad.
Entre las bodegas históricas sobresale Bodegas Muga, fundada en 1932. Hoy se ha convertido en uno de los grandes referentes de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Se trata de una empresa familiar que ha sabido mantener intacta su filosofía artesanal sin renunciar a la innovación. Uno de sus mayores rasgos distintivos es que continúa fabricando sus propias barricas de roble, una práctica excepcional que garantiza un absoluto control sobre el proceso de crianza.
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Los vinos de Muga destacan por su elegancia, equilibrio y extraordinaria complejidad aromática. Sus crianzas y reservas ofrecen intensos matices de fruta madura, vainilla, cacao y especias. Sus grandes etiquetas, como Prado Enea o Torre Muga, figuran entre los vinos españoles más reconocidos por la crítica internacional. Cada botella refleja el profundo respeto por la tradición y el excelente trabajo realizado desde el viñedo hasta la copa.
A escasos kilómetros de Haro se encuentra Briones, uno de los pueblos más bellos de La Rioja. Sus calles empedradas, iglesias históricas y casas solariegas conservan intacto el encanto medieval. Los viñedos rodean la localidad formando un paisaje de enorme belleza que cambia de color con las estaciones. Desde sus miradores se obtienen algunas de las mejores panorámicas del valle del Ebro. Este escenario invita a disfrutar del enoturismo con calma.
El recorrido continúa en Laguardia, considerada la joya de la Rioja Alavesa. Su recinto amurallado, prácticamente intacto, esconde un auténtico laberinto de bodegas subterráneas excavadas bajo las viviendas desde hace siglos. En este singular entorno se encuentra la Bodega El Fabulista. Este lugar lleno de historia ocupa los antiguos calados del palacio donde nació Félix María Samaniego, célebre escritor español conocido por sus famosas fábulas.
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Visitar El Fabulista supone viajar al pasado para descubrir los métodos tradicionales de elaboración del vino. Sus galerías excavadas en la roca mantienen unas condiciones naturales ideales para la crianza, mientras que sus vinos expresan el carácter único de la Rioja Alavesa. Tintos jóvenes, crianzas y reservas elaborados con esmero ofrecen aromas de frutos rojos, notas especiadas y una elegante personalidad. Estos ricos caldos conquistan a quienes buscan vinos auténticos y de producción limitada.
Recorrer Haro, Briones y Laguardia es descubrir siglos de historia. Es un verdadero placer admirar sus paisajes de viñedos infinitos y conocer bodegas donde la pasión por el vino continúa viva. Entre ellas, Bodegas Muga y El Fabulista representan dos formas complementarias de entender la viticultura: una basada en la excelencia de una gran firma internacional y otra que conserva la esencia más tradicional de las antiguas bodegas familiares. Juntas simbolizan el alma de una tierra donde cada vendimia perpetúa un legado que ha convertido a La Rioja en una referencia mundial del buen vino.
